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Casa de oración Valle de la Misericordia

 

Situada en la delegación Manuel López Cotilla, del municipio de Tlaquepaque, la Casa de Oración Valle de la Misericordia, vio la luz en los años cincuenta. El origen de la misma se remonta al Señor José Sánchez Navarro, originario de Tepatitlán Jalisco. Este hombre católico frecuentaba los ejercicios espirituales de Semana Santa que por aquellos años se llevaban a cabo en las instalaciones de la basílica de Zapopan.

Movido por una inspiración don José Sánchez, grueso de cuerpo y de escaso cabello, tomó la decisión de donar el terreno que ahora ocupa esta Casa y comenzar por su propia iniciativa la construcción de la misma; concretamente, un templo y habitaciones en torno al terreno. Todo ello en diálogo con el entonces Ministro provincial Fr. Felipe de Jesús Cueto. Fue así como en el mes de agosto de 1948 se bendijo y se colocó la primera piedra de esta Casa por manos del Canónigo Don José Ruiz Medrano, y por encargo del Señor Cardenal Don José Garibi Rivera.

En los inicios de los años cincuenta el mismo Don José Sánchez Navarro colaboraba con donaciones de material en este lugar que fue de ladrilleras. Para la mano de obra ponía también a disposición los peones de sus establos que se encontraban también por estos rumbos. Fueron numerosas las manos que colaboraron en la construcción y mantenimiento de esta casa, lo cual se percibe en la falta de uniformidad en algunos detalles de la construcción.

La colaboración de Don José se extendía también invitando y motivando a numerosos cristianos para que participaran anualmente en las predicaciones de Semana Santa. Siendo de origen alteño, se comprende que durante años un importante grupo de participantes provenga de los Altos de Jalisco hasta nuestros días.

Una vez terminado el templo y las 383 habitaciones de rústica y bastante modesta construcción, fue en el año de 1955 que se dio inicio a los primeros ejercicios espirituales de Semana Santa para varones en esta Casa. Diez años más tarde darían inicio los ejercicios anuales también para mujeres, cada grupo en días diferentes.

Toda la construcción está dedicada al Señor de la Misericordia, devoción también característica de la región alteña. De los primeros frailes que estuvieron en esta casa, se cuentan fray Cordero Álvarez y el padre Bernardino Madueño, el cual comenzaba ya a celebrar la misa los domingos y días festivos. También acudían a la enseñanza de la catequesis varios niños de los alrededores.

Entre los predicadores más señalados de esta época se cuentan los padres franciscanos fray Francisco Sánchez, fray Felipe de Jesús Cueto, a la postre primer obispo de Tlalnepantla, y fray Salvador Navarro, célebre por su hablar franco y florido y distinguido como un excelente confesor. Por entonces, debido a la pobreza de los hermanos, fue con grandes trabajos que se obtuvieron algunos altavoces para que las predicaciones fueran escuchadas al exterior del templo; y es que debido al elevado número de ejercitantes el templo se llenaba, y al exterior eran muchos los que buscaban infructuosamente alguna sombra junto a los muros de las escasas construcciones de la casa a fin de escuchar las enseñanzas que se prodigaban.

Fray Silvano Rodarte fue de los primeros hermanos que colaboraron en el servicio de la cocina para los ejercicios de Semana Santa ya en el año de 1955. Según el padre Fray Javier Návar, la primera tanda de ejercicios habría sido en 1956. Cuenta fray Silvano que por entonces se cocinaba con leña y al aire libre. Sobre algunas piedras y en grandes peroles de lámina galvanizada y más tarde de acero inoxidable, preparaban el café en horas de la madrugada para los miles de ejercitantes. El mismo fray Silvano cuenta que llegó a servir hasta a poco más de cuatro mil hombres que se daban cita en este lugar. Se contaba con un equipo de entre unos setenta u ochenta frailes y seminaristas al servicio de los ejercitantes; para la cocina se contaba con unos dieciocho frailes. Por su parte, los mismos ejercitantes colaboraban con los cocineros ora pelando zanahorias ora pelando patatas, eran momentos que aprovechaban para hacer preguntas a los frailes los cuales tenían entonces la ocasión de ofrecer alguna sencilla catequesis, alguna cristiana enseñanza.

Para el año de 1958 ya pudieron obtener algunos quemadores y conseguían en préstamo algunos tanques de gas. Fue solamente hasta el año de 1960 cuando se contaba ya con una cocina y con hornillas, pues hasta este momento únicamente se contaba con el templo y con las habitaciones que contornan la casa. Había también una grande bodega que servía como dormitorio general, los ejercitantes dormían ahí en petates puestos sobre el suelo sin otra comodidad alguna; de hecho durante años se ha caracterizado este lugar por su austeridad. Actualmente esa área se ha distribuido en cinco salones que son empleados por los diversos grupos que hacen uso de las instalaciones del Valle de la Misericordia.

El número de ejercitantes ha variado de año en año. Se han contado, según el testimonio de algunos hermanos, hasta más de cuatro mil participantes. Y es que, por los primeros años de servicio en esta casa, se les permitía introducir vehículos, grandes camiones de carga que servían también como dormitorios. Se trataba, según el testimonio de fray Silvano, de grupos de madereros venidos de Durango. Ellos mismos traían también de qué comer y cocinar al lado de sus camiones.

En torno al año 1970, fray Trino González estuvo al frente de esta casa durante varios años. Fue gracias a este franciscano que se incrementó el número de árboles, fueron plantados sobre todo fresnos y eucaliptos. Con esto se mejoró la rústica belleza de esta casa y se proveyó de un poco de sombra a los ejercitantes que vendrían años más tarde hasta nuestros días.

El aumento del arbolado impidió el acceso de los grandes camiones, con lo que se fue reduciendo el número de participantes a la Semana Santa. Otras causas de la reducción de participantes fueron la construcción de nuevas casas de retiro en los Altos de Jalisco, concretamente en Puente Grande y en Tepatitlán. En la actualidad se cuenta un promedio de mil doscientos participantes en la tanda de varones y de novecientas mujeres en su propia tanda.

Hacia fines de los años setentas se dio inicio a la construcción de nuevas instalaciones al interior mismo de la Casa del Valle de la Misericordia. Se trata de una nueva casa de ejercicios que fue conocida primero como la “Casa Amarilla” y actualmente como “Casa San Damián”. Esta construcción se llevó a cabo con el apoyo de numerosos bienhechores tanto de la ciudad de Guadalajara como de la ciudad de Monterrey y bajo la dirección de Fray Egidio Madrigal. Como todo el conjunto del Valle de la Misericordia, la nueva casa sería dedicada también al servicio de la predicación de ejercicios espirituales y a la formación humana y cristiana a lo largo de todo el año. Contando con una capacidad para cien huéspedes, un auditorio y su propia cocina y comedor, fue puesta en servicio el año de 1985.

Es así como miles de personas han podido beneficiarse de las modestas instalaciones de este lugar de retiro, muchos han aprovechado también el servicio que los hermanos franciscanos han podido prestar a lo largo de este poco más de medio siglo de vida de esta casa. El jubileo de 50 años de retiros espirituales fue celebrado en el año 2005. El tema de ese año giró en torno al tema de la Palabra de Dios, con ello quedaba manifiesta la importancia de su lectura y se subrayaba igualmente la importancia de la predicación. Año con año esta enseñanza bíblica ha podido iluminar la vida familiar y la vida social de los participantes; dígase lo mismo de los grupos que frecuentan algunos fines de semana las instalaciones del Valle de la Misericordia.

Otros franciscanos que estuvieron al frente de la casa durante largos y diversos períodos, fueron fray Elías Villalvazo, fray Natividad Uranday (hermano donado) y fray Raúl Montelongo. Más tarde han vivido aquí fraternidades distintas y en general por períodos trienales. Aunque la presencia de frailes franciscanos en este lugar data de 1955, fue solamente hasta el año de 1987 cuando se hizo oficial la “Erección canónica” del Valle de la Misericordia como “Casa religiosa”. El decreto de erección data del 30 de octubre de 1987, siendo Ministro provincial Fray Cornelio Moya, y contando con el beneplácito del entonces arzobispo de Guadalajara, cardenal Don Juan Jesús Posadas Ocampo. Dicho decreto pende, enmarcado, en la oficina central de la Casa.

Esta Casa ha visto importantes reuniones a lo largo de su medio siglo de historia. Aquí vino por primera vez el conocido padre Larrañaga dando inicio a los “Talleres de oración” que más tarde se divulgarían por varios países. Un acontecimiento de talla internacional fue el Consejo Plenario de la Orden de Frailes Menores, título oficial de los Franciscanos, el cual se llevó a cabo en noviembre del año 2001 y donde se dieron cita frailes franciscanos venidos de todo el mundo. En diversas ocasiones se han llevado a cabo también reuniones de franciscanos a nivel nacional, y a nivel de Conferencia Franciscana de México, Centro América y el Caribe. En el presente año 2012 fue realizada una reunión nacional de Monjas Clarisas celebrando el octavo centenario de la fundación de su Orden.

Los más diversos grupos y personas se han beneficiado de estas sencillas instalaciones, aquí han encontrado un lugar para seguir avanzando en su formación humana y cristiana. La generosidad de Don José Sánchez Navarro, la generosidad de muchas manos que han colaborado en la lenta construcción de este lugar de misericordia, sigue dando su fruto.

 

Fray Jorge Luna ofm